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Mt 26, 40-45

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

40Volvió después donde los discípulos y los encontró dormidos. Dijo entonces a Pedro: «¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? 41Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.» 42Y alejándose de nuevo, por segunda vez oró así: «Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad.» 43Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados. 44Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. 45Volvió entonces donde los discípulos y les dijo: «Ahora ya podéis dormir y descansar * . Sabed que ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores.