Mt 13, 3-30
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)3Y les habló muchas cosas en parábolas * . Decía: «Salió un sembrador a sembrar. 4Pero, al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; y vinieron las aves y se las comieron. 5Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; 6pero, en cuanto salió el sol, se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. 7Otras cayeron entre abrojos; pero crecieron los abrojos y las sofocaron. 8Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: una ciento, otra sesenta, otra treinta. 9El que tenga oídos * , que oiga.» 10Sus discípulos se acercaron y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?» 11Él les respondió: «Es que a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. 12Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene se le quitará hasta lo que tiene * . 13Por eso les hablo en parábolas, porque mirando no ven, y oyendo no oyen ni entienden * . 14En ellos se cumple la profecía de Isaías: Oír, oiréis, pero no entenderéis ; mirar, miraréis, pero no veréis . 15Porque se ha embotado el corazón de este pueblo , han hecho duros sus oídos y han cerrado sus ojos ; no sea que vean con sus ojos , con sus oídos oigan , con su corazón entiendan y se conviertan , y yo los sane . 16«¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! 17Pues os aseguro que muchos profetas y justos * desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron. 18«Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. 19Cuando alguien oye la palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado * a lo largo del camino. 20El que fue sembrado en pedregal es el que oye la palabra y de momento la recibe con alegría, 21pero, como no tiene raíz en sí mismo, por ser inconstante, sucumbe en seguida, en cuanto se presenta una tribulación o persecución por causa de la palabra. 22El que fue sembrado entre los abrojos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas sofocan la palabra, que queda sin fruto. 23Y el que fue sembrado en tierra buena es el que oye la palabra y la entiende; éste sí que da fruto y produce: uno ciento, otro sesenta, otro treinta.» 24Les propuso esta otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. 25Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró cizaña entre el trigo y se fue. 26Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. 27Los siervos se acercaron al amo y le preguntaron: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Por qué tiene entonces cizaña?’ 28Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto.’ Los siervos le dijeron: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’ 29Les respondió: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. 30Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Ya diré a los segadores, cuando llegue la siega, que recojan primero la cizaña y la aten en gavillas para quemarla, y que almacenen el trigo en mi granero.’»