Mt 11, 25-30
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)25Por aquel entonces, tomó Jesús la palabra y dijo: «Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas * a sabios e inteligentes y se las has revelado a gente sencilla. 26Sí, Padre, pues tal ha sido tu decisión. 27Mi Padre me ha entregado todo, y nadie conoce al Hijo, sino el Padre; ni al Padre le conoce nadie, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar * . 28«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados * , y yo os proporcionaré descanso. 29Tomad sobre vosotros mi yugo * , y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón * ; y hallaréis descanso para vuestras almas . 30Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.»