Mal 2, 10-17
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)10¿No tenemos todos un mismo Padre? ¿No nos ha creado el mismo Dios? ¿Por qué entonces nos traicionamos unos a otros, profanando la alianza de nuestros padres? 11Judá es culpable de traición; en Israel y en Jerusalén se cometen abominaciones. Porque Judá ha profanado el santuario querido de Yahvé * al casarse con la hija de un dios extranjero * . 12¡Que extirpe Yahvé al hombre que hace tal, incluidos testigo y defensor, de las tiendas de Jacob y de entre los que presentan * la oblación a Yahvé Sebaot! 13Y hacéis otra cosa más: cubrís de lágrimas el altar de Yahvé, de llantos y suspiros, porque él ya no acepta vuestra oblación, ni la recibe gustoso de vuestras manos. 14Y encima decís: ¿Por qué? —Porque Yahvé es testigo entre tú y la esposa de tu juventud, a la que tú traicionaste, siendo así que era tu compañera, la mujer con la que te habías comprometido. 15¿No los ha hecho un solo ser, dotado de carne y espíritu? Y este uno ¿qué busca? ¡Una posteridad dada por Dios! Guardad, pues, vuestro espíritu; no traiciones a la esposa de tu juventud * . 16Pues yo odio el repudio, dice Yahvé Dios de Israel, y al que encubre * con su vestido la violencia, dice Yahvé Sebaot. Guardad, pues, vuestro espíritu y no cometáis tal traición. 17Vosotros cansáis a Yahvé con vuestras palabras. —Decís: ¿En qué le cansamos? —Cuando afirmáis: Yahvé aprueba al que hace el mal, lo acepta complacido; o también: ¿Dónde está el Dios justo * ?