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Mc 4, 3-20

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

3«Escuchad. Una vez salió un sembrador a sembrar. 4Pero resulta que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; y vinieron las aves y se la comieron. 5Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotó en seguida por no tener hondura de tierra; 6pero, cuando salió el sol, se agostó y, por no tener raíz, se secó. 7Otra parte cayó entre abrojos; pero crecieron los abrojos y la sofocaron, y no dio fruto. 8Otras partes cayeron en tierra buena; crecieron, se desarrollaron y dieron fruto * : unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento.» 9Y añadió: «Quien tenga oídos para oír, que oiga.» 10Cuando quedó a solas, los que le seguían junto con los Doce le preguntaron sobre las parábolas. 11Él les dijo: «A vosotros se os ha concedido el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas, 12para que * por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone .» 13Y añadió: «¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, entonces, vais a comprender todas las parábolas * ? 14El sembrador siembra la palabra. 15Los que están a lo largo del camino donde se siembra la palabra son aquellos que la oyen, pero al momento viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. 16De igual modo, los sembrados en terreno pedregoso son los que oyen la palabra y de momento la reciben con alegría; 17pero, como no tienen raíz en sí mismos, por ser inconstantes, sucumben en seguida, en cuanto se presenta una tribulación o persecución por causa de la palabra. 18Otros son los sembrados entre los abrojos; son los que han oído la palabra, 19pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y sofocan la palabra, que queda sin fruto. 20Y los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la palabra, la acogen y dan fruto: unos treinta, otros sesenta, otros ciento.»