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Lv 14, 1-57

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Yahvé habló a Moisés en estos términos: 2«Ésta es la ley que ha de aplicarse al leproso el día de su purificación. Será llevado al sacerdote, 3que saldrá fuera del campamento. Si, tras de haberlo examinado, comprueba que el leproso está ya curado de su lepra, 4el sacerdote mandará traer para el que ha de ser purificado dos pájaros vivos y puros, madera de cedro, púrpura escarlata e hisopo. 5Mandará degollar uno de los pájaros sobre una vasija de barro con agua corriente. 6Tomará luego el pájaro vivo, la madera de cedro, la púrpura escarlata y el hisopo. Después de mojar esto, juntamente con el pájaro vivo, en la sangre del pájaro degollado sobre el agua corriente, 7hará siete aspersiones sobre el que ha de ser purificado de la lepra. Tras declararlo puro, soltará en el campo el pájaro vivo. 8El que se purifica lavará sus vestidos, se afeitará todo el pelo, se bañará y quedará limpio; entonces podrá entrar en el campamento. Pero durante siete días ha de habitar fuera de su tienda. 9El día séptimo se afeitará todo el pelo, la cabellera, la barba y las cejas; en una palabra, se afeitará todo su pelo, lavará también sus vestidos, bañará su cuerpo y quedará limpio. 10«El día octavo tomará dos corderos sin defecto y una cordera de un año sin defecto; y, como oblación, tres décimas * de flor de harina amasada con aceite y un cuartillo de aceite. 11El sacerdote que hace la purificación presentará ante Yahvé, junto con todas esas cosas, al hombre que ha de purificarse, a la entrada de la Tienda del Encuentro. 12El sacerdote tomará uno de los corderos y lo presentará como sacrificio de reparación, además del cuartillo de aceite, y ejecutará con él el rito de balanceo ante Yahvé. 13Luego inmolará el cordero en el lugar donde se inmolan el sacrificio por el pecado y el holocausto, en lugar sagrado; porque, tanto en el sacrificio por el pecado como en el sacrificio de reparación, la víctima pertenece al sacerdote; es cosa sacratísima. 14Después el sacerdote tomará sangre de la víctima de reparación y untará el lóbulo de la oreja derecha del que se está purificando, el pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho. 15El sacerdote tomará parte del cuartillo de aceite y la pondrá sobre la palma de su mano izquierda. 16Después untará un dedo de su mano derecha en el aceite que tiene en la palma de su mano izquierda, y con su dedo hará siete aspersiones de aceite delante de Yahvé. 17Con el aceite que le queda en su mano, el sacerdote untará el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho, encima de la sangre de la víctima de reparación. 18El resto del aceite que quede en la mano del sacerdote será derramado sobre la cabeza del que se purifica. El sacerdote expiará así por él ante Yahvé. 19El sacerdote ofrecerá entonces el sacrificio por el pecado y hará expiación por el que se purifica de su impureza; después inmolará el holocausto. 20Y ofrecerá sobre el altar el holocausto y la oblación. De esta manera el sacerdote hará expiación por él y quedará limpio. 21«Si es pobre y no tiene suficientes recursos, tomará un cordero como sacrificio de reparación, como ofrenda de balanceo, para hacer expiación por él, y además, como oblación, una décima de flor de harina amasada con aceite, un cuartillo de aceite 22y dos tórtolas o dos pichones, según sus posibilidades. Una de las aves será para el sacrificio por el pecado; la otra, para el holocausto. 23Al octavo día, los llevará al sacerdote, a la entrada de la Tienda del Encuentro, delante de Yahvé, para su purificación. 24El sacerdote tomará el cordero del sacrificio de reparación y el cuartillo de aceite, y ejecutará con ellos el rito de balanceo ante Yahvé. 25Inmolará el cordero del sacrificio de reparación, y el sacerdote tomará sangre de la víctima de reparación y untará el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho. 26Luego derramará parte del aceite sobre la palma de su mano izquierda; 27con un dedo de su mano derecha hará ante Yahvé siete aspersiones con el aceite que tiene en la palma de la mano izquierda, 28untará con el aceite que tiene en su mano el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho, encima de la sangre de la víctima de reparación. 29Derramará el resto del aceite que le quede en la mano sobre la cabeza del que se purifica, haciendo expiación por él ante Yahvé. 30Luego ofrecerá una de las tórtolas o de los pichones, según las posibilidades del oferente: 31un ave como sacrificio por el pecado y otro como holocausto, además de la oblación. De este modo el sacerdote hará expiación ante Yahvé por aquél que se purifica. 32«Ésta es la ley de la purificación para aquél que tiene lepra y cuyos recursos son limitados.» 33Yahvé habló a Moisés y a Aarón en estos términos: 34«Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán que yo os doy en posesión, y yo haga aparecer manchas de lepra en alguna de las casas de la tierra que poseeréis, 35el propietario de la casa irá a avisar al sacerdote y le dirá: «Ha aparecido algo así como lepra en mi casa.» 36El sacerdote, antes de entrar en la casa para examinar la lepra, ordenará que la desocupen, para que nada se haga impuro de cuanto hay en ella. Después entrará el sacerdote a examinar la casa. 37Si, al examinarla, el sacerdote observa que la mancha forma en las paredes de la casa cavidades verdosas y rojizas * que parecen hundidas en la pared, 38saldrá a la puerta de la casa y la clausurará durante siete días. 39Volverá al día séptimo y, si comprueba que la mancha se ha extendido por las paredes de la casa, 40mandará arrancar las piedras manchadas y arrojarlas fuera de la ciudad en un lugar inmundo. 41Hará raspar todo el interior de la casa, y echarán fuera de la ciudad, en un lugar inmundo, el polvo de las raspaduras. 42Luego tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las primeras, y también argamasa nueva para revocar la casa. 43«Si la mancha vuelve a extenderse por la casa después de haber arrancado las piedras y de haberla raspado y revocado, 44el sacerdote entrará de nuevo. Si comprueba que la mancha se ha extendido por la casa, hay un caso de lepra maligna en la casa, y ésta es impura. 45La casa será derribada. Sus piedras, sus maderas y todos los escombros serán sacados fuera de la ciudad a un lugar inmundo. 46Quien entre en esa casa durante el tiempo que esté clausurada quedará impuro hasta la tarde. 47El que duerma en ella habrá de lavar sus vestidos; y también el que coma en ella habrá de lavarlos. 48Mas si el sacerdote comprueba al entrar que, después de revocada la casa, la mancha no se ha extendido por ella, la declarará pura, pues se ha curado del mal. 49«Entonces, para ofrecer por la casa un sacrificio por el pecado * , tomará dos pájaros, madera de cedro, púrpura escarlata e hisopo. 50Inmolará uno de los pájaros sobre una vasija de barro con agua corriente 51y, tomando la madera de cedro, el hisopo y la púrpura escarlata, con el pájaro vivo, los mojará en la sangre del pájaro degollado y en el agua corriente; y hará siete aspersiones sobre la casa. 52Hará el sacrificio por el pecado en favor de la casa con la sangre del pájaro, con el agua viva, el pájaro vivo, la madera de cedro, el hisopo y la lana escarlata. 53Después soltará el pájaro vivo fuera de la ciudad, en el campo. De este modo hará expiación por la casa, que quedará pura. 54«Ésta es la ley para toda clase de lepra o de tiña, 55para la lepra del vestido y la de la casa, 56para los tumores, erupciones y manchas blancas, 57y para instruir sobre los días de impureza y los días de pureza. Ésta es la ley de la lepra.»