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Lam 5, 1-22

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Alef. ¡Recuerda, Yahvé, lo que hemos pasado, mira y observa nuestro oprobio! 2Nuestra heredad ha pasado a extranjeros, nuestras casas a extraños. 3Somos huérfanos, sin padre; nuestras madres, como viudas. 4A precio de plata bebemos nuestra agua, adquirimos nuestra leña con dinero. 5El yugo * a nuestro cuello, andamos acosados; estamos agotados, no nos dan respiro. 6Hacia Egipto tendemos nuestra mano, hacia Asiria para saciar el hambre * . 7Nuestros padres pecaron: ya no existen; y nosotros cargamos con sus culpas * . 8Unos esclavos * nos dominan, nadie nos libra de su mano. 9A riesgo de la vida logramos nuestro pan, afrontando la espada en descampado. 10Nuestra piel abrasa * como un horno, a causa del ardor del hambre. 11Han violado a las mujeres en Sión, a las doncellas en las ciudades de Judá. 12Han colgado a los nobles con sus manos; los ancianos no han sido respetados. 13Han arrastrado la muela los muchachos, bajo la leña se han doblado los niños. 14Los ancianos ya no acuden a la puerta, los muchachos han parado sus cantares. 15Ha cesado la alegría del corazón, se ha trocado en duelo nuestra danza. 16Ha caído la corona de nuestra cabeza. ¡Ay de nosotros, que hemos pecado! 17Por eso se duele nuestro corazón, por eso se nublan nuestros ojos: 18por el monte Sión, asolado; ¡las raposas transitan por él! 19Mas tú, Yahvé, reinas por siempre; ¡tu trono permanece de edad en edad * ! 20¿Por qué has de olvidarnos para siempre, por qué toda la vida abandonarnos? 21Haznos volver a ti, Yahvé, y volveremos. Renueva nuestros días como antaño, 22¿o nos has desechado del todo, irritado contra nosotros sin medida?