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Lc 8, 49-56

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

49Estaba todavía hablando, cuando uno de casa del jefe de la sinagoga llegó diciendo: «Tu hija está muerta. No molestes ya al Maestro.» 50Jesús, que oyó el comentario, le dijo: «No temas; basta con que tengas fe y se salvará.» 51Al llegar a la casa, no permitió entrar con él más que a Pedro, Juan y Santiago * , y al padre y a la madre de la niña. 52Todos la lloraban y se lamentaban, pero él dijo: «No lloréis, no ha muerto; está dormida.» 53Los presentes se burlarban de él, pues sabían que estaba muerta. 54Pero él, tomándola de la mano, dijo en voz alta: «Niña, levántate.» 55Entonces retornó el espíritu a ella y, al punto, se levantó. Jesús mandó que le dieran de comer. 56Sus padres quedaron estupefactos, y él les ordenó que no comentaran con nadie lo que había pasado.