Lc 6, 1-11
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1En cierta ocasión, cruzando un sábado por unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas, las desgranaban con las manos y se las comían. 2Algunos de los fariseos dijeron: «¿Por qué hacéis lo que no es lícito en sábado?» 3Jesús les respondió: «¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando sintieron hambre él y los que lo acompañaban, 4cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio a los que lo acompañaban?» 5Y añadió: «El Hijo del hombre es señor del sábado * .» 6Otro sábado entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí casualmente un hombre que tenía la mano derecha seca. 7Los escribas y fariseos estaban al acecho por si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarle. 8Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre que tenía la mano seca: «Levántate y ponte ahí en medio.» Él se levantó y se puso allí. 9Entonces Jesús les dijo: «Quiero preguntaros si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla.» 10Entonces, mirándolos a todos, le dijo: «Extiende tu mano.» Él lo hizo, y quedó restablecida su mano. 11Pero ellos se ofuscaron y deliberaban entre sí qué harían a Jesús.