Lc 4, 18-30
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)18El Espíritu del Señor sobre mí , porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva * , me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos , para dar la libertad a los oprimidos 19y proclamar un año de gracia del Señor . 20Enrolló el volumen, lo devolvió al ministro y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. 21Comenzó, pues, a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír.» 22Todos hacían comentarios sobre él y se extrañaban de la elocuencia y seguridad con que hablabla. La gente se preguntaba: «¿Pero no es éste el hijo de José?» 23Él les respondió: «Seguramente me vais a aplicar el refrán que dice: Médico, cúrate a ti mismo. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaún * , hazlo también aquí en tu patria.» 24Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien recibido en su patria.» 25«Os digo de verdad que en vida de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses y hubo gran hambre en todo el país, había muchas viudas en Israel; 26pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. 27Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio.» 28Al oír esto, todos los de la sinagoga montaron en cólera 29y, levantándose, lo sacaron fuera del pueblo y lo llevaron a una altura escarpada del monte sobre el que se elevaba el pueblo, con ánimo de despeñarlo. 30Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.