Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Lc 24, 13-49

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

13Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que dista sesenta estadios * de Jerusalén, 14y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. 15Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó a ellos y se puso a caminar a su lado. 16Pero sus ojos estaban como incapacitados para reconocerle * . 17Él les preguntó: «¿De qué vais discutiendo por el camino?» Ellos se pararon con aire entristecido * . 18Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no se ha enterado de lo que ha pasado allí estos días?» 19Él les dijo: «¿Qué ha ocurrido?» Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazoreo * , un profeta poderoso en obras y palabras a los ojos de Dios y de todo el pueblo: 20cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados lo condenaron a muerte y lo crucificaron. 21Nosotros esperábamos que iba a ser él quien liberaría a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que eso pasó. 22El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro 23y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles que decían que estaba vivo. 24Fueron también algunos de los nuestros * al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron.» 25Él les dijo: «¡Qué poco perspicaces sois y qué mente más tarda tenéis para creer todo lo que dijeron los profetas! 26¿No era necesario que el Cristo padeciera eso para entrar así en su gloria?» 27Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les fue explicando lo que decían de él todas las Escrituras. 28Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante. 29Pero ellos le rogaron insistentemente: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.» Entró, pues, y se quedó con ellos. 30Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. 31Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció de su vista. 32Se dijeron uno a otro: «¿No ardía nuestro corazón en nuestro interior cuando nos hablaba en el camino y nos iba explicando las Escrituras?» 33Levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, 34que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!» 35Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan * . 36Estaban comentando todo esto, cuando se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» 37Sobresaltados y asustados, creyeron ver un espíritu. 38Pero él les dijo: «¿Por qué os turbáis? ¿Por qué alberga dudas vuestra mente? 39Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y pensad que un espíritu no tiene carne y huesos como véis que yo tengo.» 40* Dicho esto, les mostró las manos y los pies * . 41Como no acababan de creérselo a causa de la alegría, y estaban asombrados, les dijo: «¿Tenéis aquí algo de comer?» 42Ellos le ofrecieron un trozo de pescado. 43Lo tomó y comió delante de ellos. 44Después * les dijo: «Lo ocurrido confirma las palabras que os dije cuando todavía estaba con vosotros: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí.» 45Entonces, abrió sus mentes para que comprendieran las Escrituras, 46y les dijo: «Está escrito que el Cristo debía padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día 47y que se predicaría en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. 48Vosotros sois testigos de estas cosas. 49«Ahora voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre * . De momento permaneced en la ciudad, hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto.»