Lc 20, 9-18
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)9Se puso a decir a la gente esta parábola: «Un hombre plantó una viña, la arrendó a unos labradores y se ausentó por mucho tiempo. 10«A su debido tiempo, envió un siervo a los labradores para que le diesen una parte del producto de la viña. Pero los labradores lo apalearon y lo despacharon con las manos vacías. 11Volvió a enviar otro siervo, pero también a él lo apalearon, le insultaron y lo despacharon con las manos vacías. 12Envió después un tercero, pero también a éste lo malhirieron y lo echaron. 13El dueño de la viña pensó: ‘¿Qué puedo hacer? Voy a enviar a mi hijo querido; tal vez lo respeten.’ 14Pero los labradores, al verle, se dijeron entre sí: ‘Éste es el heredero; matémosle, y su heredad será para nosotros.’ 15Lo echaron fuera de la viña y lo mataron. «¿Qué hará ahora con ellos el dueño de la viña? 16Vendrá, dará muerte a estos labradores y entregará la viña a otros.» Al oír esto, dijeron: «¡Dios no lo quiera!» 17Pero él, clavando en ellos la mirada, dijo: «¿Qué es, pues, lo que está escrito: La piedra que los constructores desecharon en piedra angular se ha convertido? 18Todo el que caiga sobre esta piedra se destrozará, y aquel sobre quien ella caiga quedará aplastado.»