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Lc 12, 22-34

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

22Dijo a sus discípulos: «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, pensando qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, discurriendo con qué os vestiréis, 23pues la vida * vale más que el alimento y el cuerpo más que el vestido. 24Fijaos en los cuervos: ni siembran, ni cosechan; no tienen bodega ni granero, pero Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves! 25Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un codo a la medida de su vida? 26Entonces, si no sois capaces ni de lo más pequeño, ¿por qué preocuparos de lo demás? 27Fijaos en los lirios: ni hilan ni tejen * . Pero yo os digo que ni Salomón, en todo su esplendor, se vistió como uno de ellos. 28Pues si Dios viste así a la hierba que hoy está en el campo y mañana se echa al horno, ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe! 29Así, pues, no andéis buscando qué comer ni qué beber, ni os inquietéis por eso, 30pues por todas esas cosas se afanan los paganos del mundo. Vuestro Padre ya sabe que tenéis necesidad de eso. 31Buscad más bien su Reino, y esas cosas se os darán por añadidura. 32«No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. 33«Vended vuestros bienes y dadlos en limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla corroe. 34Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.