Lc 11, 14-28
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)14Estaba Jesús expulsando un demonio que era mudo, y apenas salió el demonio, rompió a hablar el mudo. La gente quedó admirada, 15aunque algunos de ellos comentaban: «Éste expulsa los demonios por Beelzebul, Príncipe de los demonios.» 16Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. 17Pero él, adivinando sus intenciones, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado, y una casa se desplomará sobre la otra. 18Entonces, si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino?... porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul * . 19Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. 20Pero si yo expulso los demonios por el dedo de Dios * , señal de que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. 21Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; 22pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. 23«El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. 24«Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo; pero, al no encontrarlo, piensa: ‘Me volveré a mi casa, de donde salí.’ 25Pero resulta que, al llegar, la encuentra barrida y en orden. 26Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio.» 27Estaba él hablando así, cuando una mujer de entre la gente dijo en voz alta: «¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!» 28Pero él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la guardan.»