Lc 10, 33-35
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)33Pero un samaritano * que iba de camino llegó junto a él y, al verlo, tuvo compasión. 34Se acercó, vendó sus heridas y echó en ellas aceite y vino; lo montó luego sobre su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él. 35Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al posadero, diciendo: ‘Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.’