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Lc 1, 5-25

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

5Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel. 6Los dos eran justos ante Dios y cumplían fielmente todos los mandamientos y preceptos del Señor. 7No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad. 8En cierta ocasión, mientras oficiaba delante de Dios, en el grupo de su turno * , 9le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso * . 10Toda la multitud de fieles estaba fuera en oración, a la hora del incienso. 11Se le apareció el ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. 12Al verlo Zacarías, se sobresaltó, y el temor se apoderó de él * . 13El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará un hijo, a quien pondrás por nombre Juan * . 14Te llenará de gozo y alegría, y muchos se alegrarán * de su nacimiento, 15porque será grande ante el Señor. No beberá vino ni licor * ; estará lleno de Espíritu Santo * ya desde el seno de su madre; 16convertirá al Señor su Dios a muchos de los hijos de Israel 17e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías * , para que los corazones de los padres se vuelvan a los hijos , y los rebeldes, a la prudencia de los justos; para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.» 18Zacarías preguntó al ángel: «¿ En qué lo conoceré * ? Porque yo soy viejo, y mi mujer de avanzada edad.» 19El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está al servicio de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte * esta buena noticia. 20Mira, por no haber creído mis palabras, que se cumplirán a su tiempo, vas a quedar mudo, y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas.» 21La gente, que estaba esperando a Zacarías, se extrañaba de que se demorara tanto en el Santuario. 22Cuando salió no podía hablarles * , y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario. Les hablaba por señas y permaneció mudo. 23Una vez cumplidos los días de su servicio, volvió a su casa. 24Días después, concibió su mujer Isabel y estuvo durante cinco meses recluida. 25Entre tanto, pensaba: «El Señor ha hecho esto por mí cuando ha tenido a bien quitar mi oprobio entre la gente * .»