Jr 46, 17-24
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)17Llamad al faraón * , rey de Egipto: «Ruido que llega a destiempo.» 18¡Por vida mía! —oráculo del Rey cuyo nombre es Yahvé Sebaot— que así sucederá todo, visible como el Tabor entre los montes, como el Carmelo que se alza junto al mar. 19Preparaos avíos de destierro, moradores de la capital de Egipto, porque Menfis parará en desolación, y quedará arrasada sin habitantes. 20Novilla hermosísima era Egipto: un tábano del norte la atacó. 21Asimismo los mercenarios que habitaban en ella eran como novillos de engorde. Pero también ellos volvieron la cara, huyeron a una, sin pararse, cuando se abatió sobre ellos el momento del infortunio, el tiempo de pedirles cuentas. 22Silba * como serpiente que huye, pues llegan bien armados: con hachas le acometen, igual que leñadores. 23Talaron su selva —oráculo de Yahvé—, pues eran incalculables, más numerosos que la langosta; nadie los podría contar. 24Ha quedado amustiada la capital de Egipto: entregada a un pueblo del norte.