Jr 38, 7-28
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)7Pero Ebedmélec el cusita * —un eunuco de la casa del rey— oyó que habían metido a Jeremías en la cisterna. El rey estaba sentado en la puerta de Benjamín. 8Salió Ebedmélec del palacio real y habló al rey en estos términos: 9«Oh, mi señor, el rey, está muy mal todo cuanto esos hombres han hecho con el profeta Jeremías, arrojándolo a la cisterna. Total, lo mismo se iba a morir de hambre, pues no quedan ya víveres en la ciudad.» 10Entonces ordenó el rey a Ebedmélec el cusita: «Toma tú mismo de aquí treinta hombres, y saca al profeta Jeremías del pozo antes de que muera.» 11Ebedmélec tomó consigo a los hombres y, entrando en el palacio real, al vestuario del tesoro * , tomó allí deshechos de paños y telas, y con sogas los descolgó por la cisterna hasta Jeremías. 12Dijo Ebedmélec el cusita a Jeremías: «Hala, ponte los deshechos de paños y telas entre los sobacos y las sogas.» Así lo hizo Jeremías, 13y halando a Jeremías con las sogas lo subieron de la cisterna. Y Jeremías se quedó en el patio de la guardia. 14Entonces el rey Sedecías mandó traer al profeta Jeremías a la entrada tercera que había en el templo de Yahvé, y dijo el rey a Jeremías: «Te voy a preguntar una cosa: no me ocultes nada.» 15Dijo Jeremías a Sedecías: «Si te soy sincero, seguro que me matarás; y aunque te aconseje, no me escucharás.» 16El rey Sedecías juró a Jeremías en secreto: «Por vida de Yahvé, y por la vida que nos ha dado, que no te haré morir ni te entregaré en manos de estos hombres que andan buscando tu muerte.» 17Dijo Jeremías a Sedecías: «Esto dice Yahvé, el Dios Sebaot, el Dios de Israel: Si sales a entregarte a los oficiales del rey de Babilonia, salvarás tu vida y esta ciudad no será incendiada: tanto tú como los tuyos sobreviviréis. 18Pero si no te entregas a los oficiales del rey de Babilonia, esta ciudad será entregada en manos de los caldeos, que la incendiarán, y tú no escaparás de sus manos.» 19Dijo el rey Sedecías a Jeremías: «Me preocupan los judaítas que se han pasado a los caldeos, no vaya a ser que me entreguen en sus manos, y éstos hagan mofa de mí.» 20Pero replicó Jeremías: «No te entregarán. Haz caso a la voz de Yahvé en esto que te digo, pues te resultará bien y quedarás con vida. 21Mas si rehúsas salir, esto es lo que me ha mostrado Yahvé: 22Todas las mujeres que han permanecido en la casa del rey de Judá serán sacadas adonde los oficiales del rey de Babilonia, e irán diciendo: Te empujaron y pudieron contigo los que eran tus íntimos amigos * . Se hundieron en el lodo tus pies, y ellos se hicieron atrás. 23Serán entregados a los caldeos tus mujeres y tus hijos, y tú no escaparás de ellos, sino que serás puesto en manos del rey de Babilonia, y esta ciudad será incendiada * .» 24Entonces dijo Sedecías a Jeremías: «Que nadie sepa nada de esto, si no quieres morir. 25Si mis dignatarios se enteran de que he estado hablando contigo, y acuden a ti diciéndote: ‘Si no quieres morir, cuéntanos lo que has dicho al rey, sin ocultarnos nada; y dinos también lo que el rey ha respondido’, 26tú les dirás: ‘He pedido al rey la gracia de que no me devuelva a casa de Jonatán a morir allí.’» 27En efecto, fueron todos los dignatarios donde Jeremías a interrogarle; y él les respondió conforme a lo que queda dicho que le había mandado el rey. Y ellos quedaron satisfechos, pues nada se sabía de lo hablado. 28Así quedó Jeremías en el patio de la guardia, hasta el día en que fue tomada Jerusalén. Ahora bien, cuando fue tomada Jerusalén...