Jos 24, 16-27
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)16El pueblo respondió: «Lejos de nosotros abandonar a Yahvé para servir a otros dioses. 17Porque Yahvé nuestro Dios es el que nos hizo subir, a nosotros y a nuestros padres, de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, y el que delante de nuestros ojos obró tan grandes señales y nos guardó por todas las rutas que recorrimos y en todos los pueblos por los que pasamos. 18Además Yahvé expulsó delante de nosotros a todos esos pueblos y a los amorreos que habitaban en el país. También nosotros serviremos a Yahvé, porque él es nuestro Dios.» 19Entonces Josué dijo al pueblo: «No podréis servir a Yahvé, porque es un Dios santo, un Dios celoso, que no perdonará ni vuestras rebeldías ni vuestros pecados. 20Si abandonáis a Yahvé para servir a los dioses del extranjero, él a su vez traerá el mal sobre vosotros y acabará con vosotros, después de haberos hecho tanto bien.» 21El pueblo respondió a Josué: «No; nosotros serviremos a Yahvé.» 22Josué dijo al pueblo: «Vosotros sois testigos contra vosotros mismos de que habéis elegido a Yahvé para servirle.» Respondieron ellos: «¡Testigos somos!» 23«Entonces, quitad de en medio los dioses del extranjero e inclinad vuestro corazón hacia Yahvé, Dios de Israel.» 24El pueblo respondió a Josué: «A Yahvé nuestro Dios serviremos y a su voz atenderemos.» 25Aquel día, Josué selló una alianza con el pueblo; le impuso decretos y normas en Siquén. 26Josué escribió estas palabras en el libro de la Ley de Dios. Tomó luego una gran piedra y la plantó allí, al pie de la encina que hay en el santuario de Yahvé. 27Josué dijo a todo el pueblo: «Mirad, esta piedra será testigo contra nosotros * , pues ha oído todas las palabras que Yahvé ha hablado con nosotros; ella será testigo contra vosotros para que no podáis renegar de vuestro Dios.»