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Jon 4, 1-11

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Jonás sintió un gran disgusto, se enfureció 2y oró así a Yahvé: «¡Ay, Yahvé! Ya lo decía yo cuando estaba todavía en mi tierra y por eso me apresuré a huir a Tarsis: pues sabía que tú eres un Dios clemente, misericordioso, paciente y generoso, que se arrepiente del castigo. 3Así que, Yahvé, quítame la vida, pues prefiero morirme a estar vivo.» 4Pero Yahvé le dijo: «¿Te parece bien enfurecerte así?» 5Jonás salió de la ciudad y se instaló al oriente; allí se hizo una choza y se sentó a su sombra, para ver qué sucedía en la ciudad. 6Entonces Yahvé hizo crecer una planta de ricino por encima de la cabeza de Jonás para darle sombra y librarlo así de su malestar. Jonás se puso muy contento con aquel ricino. 7Pero al día siguiente, al rayar el alba, Yahvé envió un gusano, que dañó al ricino y éste se secó. 8Al salir el sol, Dios mandó un sofocante viento solano. El sol atacó a la cabeza de Jonás, que empezó a desfallecer y se deseó la muerte, diciendo: «¡Prefiero morirme a estar vivo!» 9Entonces Dios dijo a Jonás: «¿Te parece bien enfurecerte por el ricino?» Respondió: «¡Sí, me parece bien enfurecerme hasta la muerte!» 10Y Yahvé replicó: «Tú te compadeces de un ricino que no te ha costado hacer crecer, que al cabo de una noche apareció y al cabo de otra pereció. 11¿Y no voy yo a compadecerme de Nínive, la metrópoli, donde viven más de ciento veinte mil personas que no distinguen el bien del mal, y una gran cantidad de animales * ?»