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Jn 7, 25-36

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

25Decían algunos de Jerusalén: «¿No es a ése a quien quieren matar? 26Mirad cómo habla, con toda libertad, y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido de veras las autoridades * que éste es el Cristo? 27Pero sabemos de dónde es éste, mientras que, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es * .» 28Pero Jesús, mientras enseñaba en el Templo, dijo en alta voz: «Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta, sino enviado por alguien que es veraz, pero que vosotros no le conocéis. 29Yo le conozco, porque vengo de él y él es quien me ha enviado.» 30La gente quería detenerle, pero nadie le echó mano, pues todavía no había llegado su hora. 31Pero muchos de los presentes creyeron en él; decían: «Cuando venga el Cristo, ¿hará más signos que los que ha hecho éste?» 32Se enteraron los fariseos que la gente hacía estos comentarios acerca de él y enviaron guardias para detenerle. 33Entonces él dijo: «Voy a estar con vosotros todavía un poco de tiempo; y volveré al que me ha enviado. 34Me buscaréis y no me encontraréis; y vosotros no podéis ir adonde yo esté * .» 35Se decían entre sí los judíos: «¿A dónde irá éste para que no le podamos encontrar? ¿Se irá donde los que viven dispersos entre los griegos, para enseñar a los griegos? 36¿Qué es eso que ha dicho: ‘Me buscaréis y no me encontraréis’, y ‘vosotros no podéis ir adonde yo esté’?»