Jue 16, 23-30
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)23Los tiranos de los filisteos se reunieron para ofrecer un gran sacrificio a su dios Dagón * y hacer gran fiesta. Decían: «Nuestro dios ha puesto en nuestras manos a Sansón, nuestro enemigo.» 24En cuanto lo vio la gente, alababa a su dios diciendo: «Nuestro dios ha puesto en nuestras manos a Sansón * nuestro enemigo, al que devastaba nuestro país y multiplicaba nuestros muertos.» 25Como tenían el corazón alegre, dijeron: «Llamad a Sansón para que nos divierta.» Trajeron, pues, a Sansón de la cárcel, y los estuvo divirtiendo. Luego lo pusieron de pie entre las columnas. 26Sansón dijo entonces al muchacho que lo llevaba de la mano: «Ponme donde pueda tocar las columnas en las que descansa el edificio, para que me apoye en ellas.» 27El edificio estaba abarrotado de hombres y mujeres. Se encontraban dentro todos los tiranos de los filisteos y, en el terrado, unos tres mil hombres y mujeres contemplando los juegos de Sansón. 28Sansón invocó a Yahvé y exclamó: «Señor Yahvé, dígnate acordarte de mí, hazme fuerte aunque sólo sea esta vez, oh Dios, para que de un golpe me vengue de los filisteos por mis dos ojos.» 29Sansón tanteó entonces las dos columnas centrales sobre las que descansaba el edificio, se apoyó en ellas, en una con su brazo derecho y en la otra con el izquierdo, 30y gritó: «¡Muera yo con los filisteos!» Apretó con todas sus fuerzas y el edificio se derrumbó sobre los tiranos y sobre toda la gente allí reunida. Los muertos que dejó al morir fueron más que los que había matado en vida * .