Jb 1, 6-22
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)6Un día en que los hijos de Dios fueron a presentarse ante Yahvé * , apareció también entre ellos el Satán * . 7Dijo entonces Yahvé al Satán: «¿De dónde vienes?». El Satán respondió: «De dar vueltas por la tierra y pasearme por ella». 8Yahvé replicó al Satán: «¿Te has fijado en mi siervo Job? No hay nadie como él en la tierra: es un hombre íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal». 9Respondió el Satán a Yahvé: «¿Te crees que Job teme a Dios por nada? 10¿No ves que lo has rodeado de protección, a él, a su familia y a todas sus posesiones? Has bendecido sus actividades y sus rebaños se extienden por el país. 11Pero trata de poner la mano en sus posesiones; te apuesto a que te maldice a la cara». 12Contestó Yahvé al Satán: «De acuerdo. Métete con sus posesiones, pero no le pongas la mano encima». Y el Satán salió de la presencia de Yahvé. 13Un día en que sus hijos e hijas comían y bebían en casa de su hermano mayor, 14llegó un mensajero donde Job diciendo: «Estaban los bueyes arando y las burras pastando al lado, 15y de pronto han caído sobre ellos los sabeos * y se los han llevado, después de haber matado a los siervos a filo de espada. Sólo yo he podido escapar para contártelo». 16Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro con el siguiente mensaje: «Ha caído del cielo fuego de Dios * y ha pegado fuego y consumido a las ovejas y a los pastores. Sólo yo he podido escapar para contártelo». 17Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro con el siguiente mensaje: «Los caldeos, divididos en tres grupos, se han echado sobre los camellos y se los han llevado, después de haber matado a los siervos a filo de espada. Sólo yo he podido escapar para contártelo». 18Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro con el siguiente mensaje: «Tus hijos e hijas estaban comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor; 19de repente, un viento huracanado del otro lado del desierto ha embestido contra los cuatro ángulos de la casa, que se ha derrumbado sobre los jóvenes y han muerto. Sólo yo he podido escapar para contártelo». 20Se levantó Job, rasgó su manto y se rapó la cabeza * ; después cayó en tierra en actitud humillada 21y dijo: «Desnudo salí del seno materno y desnudo volveré a él * . Yahvé me lo ha dado y Yahvé me lo ha quitado. Bendito sea el nombre de Yahvé». 22A pesar de todo, Job no pecó ni imputó nada indigno a Dios.