Is 56, 10-12
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)10Sus vigías están ciegos, no hay ninguno que se entere; todos ellos, perros mudos, no saben ni ladrar; y los videntes se acuestan, habituados a dormir * . 11Son también feroces perros que no conocen la hartura; ¡y hasta sus propios pastores de nada saben ni entienden! Cada uno tira por su lado, cada cual dedicado a su medro: 12«Venid, que saco vino, emborrachémonos de licor, y que sea como hoy el mañana, o muchísimo mejor.»