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Is 38, 9-22

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

9Cántico * de Ezequías, rey de Judá, cuando estuvo enfermo y sanó de su mal: 10Pensé: He de irme en plena vida; a la entrada del Seol he sido citado para el resto de mis años. 11Pensaba: Ya no veré a Yahvé en la tierra de los vivos; no veré ya a ningún hombre de los que habitan el mundo * . 12Desmontan mi morada, se la llevan como si fuera una tienda de pastor * . Devanas como tejedor mi vida, me has cortado el hilo de la trama. De la noche a la mañana acabas conmigo, 13grito * hasta la madrugada; como león trituras todos mis huesos, de la noche a la mañana acabas conmigo. 14Chirrío como golondrina * , zureo como una paloma. Mis ojos se van consumiendo de tanto mirar hacia arriba. Yahvé, estoy oprimido, sal por mí. 15¿Qué diré? ¿De qué le hablaré * , si es él mismo quien lo ha hecho? Caminaré lo que me queda de vida con el alma saturada de amargura. 16Sobreviven los que el Señor protege, y entre ellos alentará mi espíritu * : tú me curarás, me darás la vida. 17Y mi amargura se trocará en dicha, pues habrás preservado mi vida de la fosa de la nada, porque te habrás echado a la espalda todos mis pecados. 18Que el Seol no te alaba ni la Muerte te glorifica, ni los que bajan a la fosa esperan en tu fidelidad. 19El que vive, el que vive te alaba, como hago yo en este momento. El padre enseña a los hijos lo que es tu fidelidad. 20Yahvé, sálvame, y haremos sonar las arpas todos los días de nuestra vida junto a la Casa de Yahvé. 21* Isaías dijo: «Traed una masa de higos, aplicadla sobre la úlcera y sanará.» 22Ezequías dijo: «¿Cuál será la señal de que subiré al templo de Yahvé?»