Is 1, 1-31
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Visión que tuvo Isaías, hijo de Amós, tocante a Judá y Jerusalén en tiempo de Ozías, Jotán, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá. 2Oíd, cielos; escucha, tierra, que habla Yahvé * : «Hijos crié y saqué adelante, pero se rebelaron contra mí. 3Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo; pero Israel no conoce, mi pueblo no discierne.» 4¡Ay, gente pecadora, pueblo tarado de culpa, raza de malvados, hijos de perdición! Han abandonado a Yahvé, han despreciado al Santo de Israel * , le han dado la espalda. 5¿Dónde golpearos ya, rebeldes contumaces? La cabeza toda está enferma, todo el corazón debilitado. 6De la planta del pie a la cabeza no queda en él cosa sana * : golpes, magulladuras, heridas frescas, ni cerradas, ni vendadas, ni ablandadas con aceite. 7Vuestra tierra está desolada, vuestras ciudades, calcinadas; vuestros campos, ante vosotros, se los comen extranjeros. Todo ha quedado en desolación, como devastación de extranjeros * . 8Ha quedado la hija de Sión * igual que cobertizo en viña, como albergue en pepinar, como ciudad sitiada. 9De no habernos dejado Yahvé Sebaot un residuo minúsculo, seríamos como Sodoma, parecidos a Gomorra. 10Escuchad la palabra de Yahvé, regidores de Sodoma; oíd la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. 11«¿A mí qué vuestros sacrificios? —dice Yahvé—. Harto estoy de holocaustos de carneros, de sebo de cebones; no me agrada la sangre de novillos, de corderos y machos cabríos. 12Cuando venís a presentaros ante mí, ¿quién ha solicitado de vosotros que andéis pateando mis atrios? 13No traigáis más oblaciones vanas: su cremación me resulta detestable. Novilunio, sábado, convocatoria: no tolero falsas solemnidades * . 14Vuestros novilunios y solemnidades aborrezco de corazón: me han resultado un gravamen que intento en vano llevar. 15Cuando extendéis vuestras manos, me tapo los ojos por no veros; aunque menudeéis la plegaria, no pienso oírla. Vuestras manos están llenas de sangre * : 16lavaos, purificaos, apartad vuestras fechorías de mi vista, desistid de hacer el mal 17y aprended a hacer el bien: buscad lo que es justo, reconoced los derechos del oprimido, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda * . 18Vamos a discutir esto —dice Yahvé—. Aunque fuesen vuestros pecados rojos como la grana, como nieve blanquearán; y así rojeasen como el carmesí, como lana quedarán * . 19Si aceptáis obedecer, lo bueno de la tierra comeréis; 20pero si rehusáis y os oponéis, por la espada seréis devorados * . Ha hablado la boca de Yahvé. 21¡Cómo se ha prostituido la que fue Villa Leal! Sión rebosaba equidad, la justicia se albergaba en ella * , pero ahora la habitan asesinos. 22Tu plata se ha vuelto escoria, tu bebida se ha aguado: 23tus jefes son sediciosos, aliados con bandidos; todos son amigos de sobornos y van tras los regalos. No hacen justicia al huérfano, ni se ocupan del pleito de la viuda. 24Por eso —oráculo del Señor Yahvé Sebaot, el Fuerte de Israel—, voy a desquitarme de mis contrarios, voy a vengarme de mis enemigos. 25Volveré mi mano contra ti y purificaré al crisol tu escoria, hasta quitar toda tu ganga. 26Haré volver a tus jueces como antaño, y a tus consejeros como al principio. Tras de lo cual te llamarán Ciudad de Justicia, Villa-leal * . 27Rescataré a Sión con la equidad, y sus cautivos haciendo justicia. 28Pero rebeldes y pecadores serán quebrantados a una; los desertores de Yahvé desaparecerán * . 29Habréis de avergonzaros de las encinas que anhelabais, os sentiréis afrentados de los jardines que elegíais. 30Seréis como encina que pierde su hoja, igual que jardín a falta de agua. 31El fuerte se volverá estopa, y su trabajo, chispa: arderán ambos a una, sin nadie que los apague.