Hch 5, 30-40
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)30El Dios de nuestros antepasados resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándolo de un madero * . 31Y Dios lo ha exaltado con su diestra como Jefe y Salvador * , para conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. 32Nosotros somos testigos de estos hechos, y también el Espíritu Santo * que ha dado a los que le obedecen.» 33Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos. 34Entonces se levantó en el Sanedrín un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, un hombre con prestigio ante todo el pueblo * . Mandó que hicieran salir un momento a aquellos hombres, 35y les dijo: «Israelitas, mirad bien lo que vais a hacer con estos hombres. 36Lo digo porque hace algún tiempo se presentó Teudas, que pretendía ser alguien y al que siguieron unos cuatrocientos hombres. Pero, una vez muerto, todos los que le seguían se disgregaron; y la cosa quedó en nada. 37Después de éste, en los días del empadronamiento, se presentó Judas el galileo, que arrastró al pueblo en pos de sí; también éste pereció y todos los que le habían seguido se dispersaron * . 38Ahora, pues, os digo: Desentendeos de estos hombres y dejadlos. Porque si este plan o esta obra es de los hombres, fracasará; 39pero si es de Dios, no conseguiréis destruirlos. A ver si a la postre os vais a encontrar luchando contra Dios * .» Y aceptaron su parecer. 40Entonces llamaron a los apóstoles y, después de haberlos azotado, les intimaron que no hablasen en nombre de Jesús. Luego los dejaron en libertad.