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Hch 3, 11-16

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

11Como el tullido curado no soltaba a Pedro y a Juan, toda la gente, presa de estupor, corrió hacia ellos al pórtico llamado de Salomón * . 12Pedro, al percatarse de esto, se dirigió así a la gente: «Israelitas, ¿por qué os admiráis de lo sucedido, o por qué nos miráis fijamente, como si hubiéramos hecho andar a este hombre con nuestro poder o piedad? 13El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su siervo * Jesús, a quien vosotros entregasteis * y de quien renegasteis * ante Pilato, cuando éste había decidido ponerlo en libertad. 14Vosotros renegasteis * del Santo * y del Justo * , y pedisteis que os dejaran en libertad a un asesino. 15Matasteis al jefe que conduce a la vida * , pero Dios lo resucitó de entre los muertos; nosotros somos testigos de ello. 16Y por la fe en su nombre, el propio Jesús ha restablecido a este hombre que veis y conocéis. Es, pues, la fe, dada por su medio, la que lo ha restablecido totalmente ante todos vosotros * .