Hch 23, 9-12
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)9Se produjo, pues, un gran griterío. Algunos escribas del partido de los fariseos se pusieron de pie y se oponían diciendo: «No encontramos nada malo en este hombre. ¿Y si por casualidad le habló un espíritu o un ángel * ?» 10Como el altercado iba en aumento, el tribuno llegó a temer que Pablo fuese despedazado por ellos. Así que ordenó a la tropa que bajase, que lo sacasen de entre ellos y lo llevasen al cuartel. 11A la noche siguiente, se le presentó el Señor y le dijo: «¡Ánimo!, pues del mismo modo que has hablado de mí en Jerusalén, deberás hacerlo en Roma.» 12Al amanecer, los judíos se confabularon y se comprometieron bajo anatema * a no comer ni beber hasta haber matado a Pablo.