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Hch 22, 12-21

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

12«Un tal Ananías, hombre piadoso como manda la Ley y bien acreditado por todos los judíos que habitaban allí * , 13vino a verme y, presentándose ante mí, me dijo: ‘Saúl, hermano, recobra la vista.’ Y en aquel momento lo pude ver. 14Él me dijo: ‘El Dios de nuestros antepasados te ha destinado para que conozcas su voluntad, veas al Justo * y escuches la voz de sus labios, 15pues has de ser su testigo ante todos los hombres, proclamando lo que has visto y oído * . 16Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados invocando su nombre.’ 17«De vuelta ya en Jerusalén * , y mientras rezaba en el Templo, caí en éxtasis. 18Entonces lo vi y oí que me decía: ‘Date prisa y marcha inmediatamente de Jerusalén, pues no van a aceptar el mensaje que les transmitas acerca de mí * .’ 19Yo respondí: ‘Señor, ellos saben que yo andaba por las sinagogas encarcelando y azotando a los que creían en ti; 20y cuando se derramó la sangre de tu testigo * Esteban, yo también me hallaba presente, aprobando la acción y guardando los vestidos de los que lo estaban matando.’ 21Él añadió: ‘Marcha, porque voy a enviarte lejos, a los gentiles * ’.»