Hch 2, 1-12
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Al llegar el día de Pentecostés * , estaban todos reunidos * con un mismo objetivo. 2De repente vino del cielo un ruido como una impetuosa ráfaga de viento * , que llenó toda la casa en la que se encontraban. 3Se les aparecieron unas lenguas como de fuego * que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. 4Entonces quedaron todos llenos de Espíritu Santo y se pusieron a hablar en diversas lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse * . 5Residían en Jerusalén hombres piadosos * , venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. 6Al producirse aquel ruido, la gente se congregó y se llenó de estupor, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua * . 7Estupefactos y admirados, decían: «¿Acaso no son galileos todos estos que están hablando? 8Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa? 9Aquí estamos partos, medos y elamitas; hay habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, 10Frigia, Panfilia, Egipto y la parte de Libia fronteriza con Cirene; también están los romanos residentes aquí, 11tanto judíos como prosélitos * , cretenses y árabes * . ¿Cómo es posible que les oigamos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios?» 12Todos estaban estupefactos y perplejos, y se decían unos a otros: «¿Qué significa esto?»