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Hch 14, 8-18

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

8Había en Listra un hombre tullido de pies, cojo de nacimiento, que nunca había andado. 9Un día estaba escuchando hablar a Pablo. Pablo se quedó mirándolo fijamente y, viendo que tenía fe para ser curado * , 10le dijo con fuerte voz: «Ponte derecho sobre tus pies.» El hombre se levantó de un salto y se puso a caminar. 11La gente, al ver lo que Pablo había hecho, empezó a gritar en licaonio: «Los dioses han bajado hasta nosotros en figura de hombres.» 12A Bernabé le llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque era quien dirigía la palabra * . 13El sacerdote del templo de Zeus que hay a la entrada de la ciudad * , trajo toros y guirnaldas delante de las puertas y, rodeado de la gente, se disponía a ofrecer un sacrificio. 14Al oírlo los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus vestidos * y se lanzaron en medio de la gente gritando: 15«Amigos, ¿por qué hacéis esto? Nosotros somos también hombres, de igual condición que vosotros, que os predicamos que abandonéis estas cosas vanas y os volváis al Dios vivo * que hizo el cielo, la tierra, el mar y cuanto en ellos hay * . 16En las generaciones pasadas Dios permitió que todas las naciones siguieran sus propios caminos, 17si bien no dejó de manifestarse derramando bienes, enviándoos desde el cielo lluvias y estaciones fructíferas, concediéndoos el sustento y llenándoos de alegría...» 18Con estas palabras pudieron impedir a duras penas que la gente les ofreciera un sacrificio.