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Hch 10, 9-20

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

9Al día siguiente, mientras ellos iban de camino y se acercaban a la ciudad, subió Pedro a la terraza, a eso de la hora sexta, para hacer oración. 10Estando allí, sintió hambre y quiso comer. Mientras se lo preparaban, le sobrevino un éxtasis, 11y vio el cielo abierto y cómo bajaba hacia la tierra una cosa parecida a un gran lienzo, atado por las cuatro puntas * . 12Dentro de él había toda suerte de cuadrúpedos, reptiles y aves. 13De pronto, oyó una voz: «Pedro, levántate, sacrifica y come.» 14Pedro replicó: «De ninguna manera, Señor. Jamás he comido nada profano e impuro.» 15La voz le habló por segunda vez: «No llames profano a lo que Dios ha purificado * .» 16Esto se repitió tres veces, hasta que, de pronto, la cosa aquella fue elevada hacia el cielo. 17Mientras Pedro permanecía perplejo, pensando qué podría significar la visión que había tenido, se presentaron de pronto ante la puerta los hombres enviados por Cornelio, después de informarse dónde estaba la casa de Simón. 18Llamaron y preguntaron si se hospedaba allí Simón, llamado Pedro. 19Estaba Pedro pensando en la visión, cuando le dijo el Espíritu * : «Ahí tienes unos hombres * que te buscan. 20Baja, pues, al momento y vete con ellos sin vacilar, pues yo los he enviado.»