Heb 9, 8-15
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)8De esa manera daba a entender el Espíritu Santo que aún no estaba abierto el camino del santuario mientras subsistiera la primera Tienda * . 9Todo ello es un símbolo del tiempo presente * , en que se ofrecen dones y sacrificios incapaces de perfeccionar en su conciencia al que da culto, 10pues no son más que prescripciones externas sobre comidas, bebidas y abluciones de todo género, impuestas hasta el tiempo de la renovación. 11En cambio, Cristo se presentó * como sumo sacerdote de los bienes futuros * , oficiando en una Tienda mayor y más perfecta, no fabricada por mano de hombre, es decir, no de este mundo. 12Y penetró en el santuario * una vez para siempre, no presentando sangre de machos cabríos ni de novillos, sino su propia sangre. De ese modo consiguió una liberación definitiva. 13Pues si la sangre de machos cabríos y de toros y la ceniza de una becerra santifican * con su aspersión a los contaminados, en orden a la purificación de la carne, 14¡cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu eterno * se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto al Dios vivo! 15Cristo es mediador de una nueva alianza, pues, al intervenir una muerte que libera de las transgresiones de la primera alianza, los llamados reciben la herencia eterna prometida.