Heb 3, 1-11
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Por tanto, hermanos santos, partícipes de una vocación celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote * de nuestra confesión, a Jesús, 2que es fiel * al que le instituyó, como lo fue también Moisés en toda su casa . 3Pues ha sido juzgado digno de una gloria superior a la de Moisés, del mismo modo que la dignidad del constructor de la casa supera a la casa misma. 4Porque toda casa tiene su constructor; mas el constructor de todo es Dios. 5Ciertamente, Moisés fue fiel en toda su casa, como servidor , para atestiguar cuanto había de anunciarse; 6pero Cristo lo fue como hijo, al frente de su propia casa, que somos nosotros, si es que mantenemos la confianza y vivimos orgullosos de nuestra esperanza * . 7Por eso, como dice el Espíritu Santo: Si hoy escucháis su voz , 8no endurezcáis vuestros corazones como cuando le irritaron el día de la prueba en el desierto , 9cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, después de haber visto mis obras 10durante cuarenta años . Por eso me irrité contra aquella generación y pensé: Siempre andan extraviados sus corazones; no reconocen mis designios . 11Por eso juré con ira: ¡No entrarán en mi descanso!