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Heb 12, 4-17

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

4Habéis resistido, pero todavía no habéis llegado a derramar sangre en vuestra lucha contra el pecado. 5Habéis echado en olvido la exhortación que se os dirige como a hijos: Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor, ni te desanimes cuando te reprenda . 6Pues el Señor corrige a quien ama, y azota a todos los hijos que reconoce . 7Es decir, sufrís para corrección vuestra * , pues Dios os trata como a hijos . ¿Conocéis acaso algún hijo a quien su padre no corrija ? 8Y al revés: si se os ahorra la corrección —que a todos toca—, señal de que sois bastardos y no hijos . 9Además, teníamos a nuestros padres terrestres, que nos corregían, y les respetábamos. ¿No nos someteremos mejor al Padre de los espíritus para vivir? 10¡Eso que ellos nos corregían según sus luces y para poco tiempo! Mas él lo hace para provecho nuestro, y para hacernos partícipes de su santidad. 11Cierto que ninguna corrección es agradable cuando la recibimos, sino penosa; pero luego produce frutos apacibles de justicia a los que la han experimentado con paciencia. 12Por tanto, robusteced las manos caídas y las rodillas vacilantes , 13y enderezad para vuestros pies los caminos tortuosos , para que el cojo no se descoyunte, sino más bien se cure. 14Procurad la paz con todos y la santidad, pues sin ella nadie verá al Señor. 15Velad para que nadie se vea privado de la gracia de Dios y para que ninguna raíz amarga retoñe ni os turbe , no sea que por ella llegue a inficionarse la comunidad. 16Que no haya ningún disoluto o impío como Esaú * , que por una comida vendió su primogenitura . 17Ya sabéis cómo luego quiso heredar la bendición; pero fue rechazado y no logró un cambio de disposición, aunque lo procuró con lágrimas.