Gn 37, 1-36
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Jacob, por su parte, se estableció en el que fue país residencial de su padre, el país de Canaán. 2Ésta es la historia de Jacob * . Cuando José tenía diecisiete años, siendo un muchacho todavía, estaba de pastor de ovejas con sus hermanos, con los hijos de Bilhá y los de Zilpá, mujeres de su padre. José comunicó a su padre lo mal que se hablaba de ellos. 3Israel amaba a José más que a todos sus demás hijos, por ser para él el hijo de la ancianidad. Le había hecho una túnica de manga larga. 4Al darse cuenta sus hermanos que su padre le prefería a todos sus otros hijos * , llegaron a aborrecerle, hasta el punto de no poder ni siquiera saludarle. 5José tuvo un sueño * y se lo contó a sus hermanos, quienes le odiaron más aún. 6Les dijo: «Oíd el sueño que he tenido. 7Resulta que estábamos nosotros atando gavillas en el campo, cuando de pronto mi gavilla se levantó y se puso derecha, mientras que vuestras gavillas le hacían rueda y se inclinaban hacia la mía.» 8Sus hermanos le dijeron: «¿Será que vas a reinar sobre nosotros o que vas a tenernos domeñados?» Así que acumularon todavía más odio contra él por causa de sus sueños y de sus palabras. 9Después tuvo otro sueño, que contó también a sus hermanos. Les dijo: «He tenido otro sueño: Resulta que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí.» 10Se lo contó a su padre y a sus hermanos. Su padre le reprendió: «¿Qué sueño es ése que has tenido? ¿Es que yo, tu madre * y tus hermanos vamos a ir a inclinarnos por tierra ante ti?» 11Sus hermanos le tenían envidia; su padre, en cambio, reflexionaba. 12En una ocasión fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquén. 13Dijo Israel a José: «Mira, tus hermanos están pastoreando en Siquén. Ve de mi parte adonde ellos.» Respondió José: «Estoy listo.» 14Le dijo su padre: «Anda, vete a ver si tus hermanos y el ganado siguen sin novedad, y tráeme noticias.» Lo envió desde el valle de Hebrón, y José se dirigió a Siquén. 15Se encontró con él un hombre mientras iba desorientado por el campo. El hombre le preguntó: «¿Qué buscas?» 16Contestó: «Estoy buscando a mis hermanos. Indícame, por favor, dónde están pastoreando.» 17El hombre le dijo: «Partieron de aquí, y les oí comentar que iban a Dotán.» José fue detrás de sus hermanos y los encontró en Dotán. 18Ellos lo vieron de lejos y, antes que se les acercara, conspiraron contra él para matarlo. 19Comentaban entre ellos: «Por ahí viene el soñador. 20Vamos a matarlo y lo echaremos en un pozo cualquiera. Después diremos que algún animal feroz lo ha devorado. Veremos entonces en qué paran sus sueños.» 21Rubén lo oyó y pensó en el modo de librarle de sus manos. Dijo: «No atentemos contra su vida.» 22Y añadió: «No cometáis un asesinato. Echadle a ese pozo que hay en el páramo, pero no pongáis la mano sobre él.» Su intención era salvarlo de sus hermanos para devolverlo a su padre. 23Entonces, cuando llegó José donde sus hermanos, éstos le despojaron de su túnica —aquella túnica de manga larga que llevaba puesta—, 24lo sujetaron y lo arrojaron al pozo. (Era un pozo vacío, sin agua.) 25Luego se sentaron a comer. Al alzar la vista, divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad, con camellos cargados de almáciga, sandáraca y ládano, que bajaban hacia Egipto. 26Entonces dijo Judá a sus hermanos: «¿Qué sacamos con asesinar a nuestro hermano y tapar luego su sangre * ? 27Vamos a venderlo a los ismaelitas. Y mejor no ponerle la mano encima, porque es nuestro hermano, carne nuestra.» Sus hermanos asintieron. 28Pasaron unos madianitas mercaderes que, al descubrir a José, lo sacaron del pozo. Vendieron a José por veinte piezas de plata a los ismaelitas, que se llevaron a José a Egipto. 29Al volver Rubén al pozo, resulta que José no estaba en él. Rasgó sus vestiduras 30y, volviendo donde sus hermanos, les dijo: «El muchacho no aparece. ¿Qué hago ahora yo?» 31Entonces tomaron la túnica de José y, degollando un cabrito, tiñeron la túnica en sangre 32(la túnica de manga larga) y la hicieron llegar hasta su padre con este recado: «Esto hemos encontrado: mira a ver si se trata de la túnica de tu hijo, o no.» 33Él la examinó y dijo: «¡Es la túnica de mi hijo! ¡Algún animal feroz lo ha devorado! ¡José ha sido despedazado!» 34Jacob desgarró su vestido, se echó un sayal a la cintura e hizo duelo por su hijo durante muchos días. 35Todos sus hijos e hijas acudieron a consolarle, pero él rehusaba el consuelo y decía: «Voy a bajar en duelo al Seol, donde mi hijo.» Su padre le lloró. 36Por su parte, los madianitas, llegados a Egipto, lo vendieron a Putifar, eunuco del faraón y capitán de la guardia.