Gn 34, 13-31
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)13Los hijos de Jacob respondieron a Siquén y a su padre Jamor con disimulo. Dirigiéndose a aquel que había violado a su hermana Dina, 14dijeron: «No podemos dar nuestra hermana a un incircunciso, porque eso es una vergüenza para nosotros. 15Tan sólo os la daremos a condición de que todos vuestros varones se circunciden y os hagáis así como nosotros. 16Entonces os daremos nuestras hijas y tomaremos para nosotros las vuestras, nos quedaremos con vosotros y formaremos un solo pueblo. 17Pero si no nos escucháis respecto a la circuncisión, entonces tomaremos a nuestra hija y nos iremos.» 18Sus palabras parecieron bien a Jamor y a Siquén, hijo de Jamor. 19El muchacho no tardó en ponerlo en práctica, porque quería a la hija de Jacob. Él mismo era el más honorable de toda la casa de su padre. 20Jamor y su hijo Siquén fueron a la puerta de su ciudad y hablaron de este modo a todos sus conciudadanos: 21«Estos hombres vienen a nosotros en son de paz. Que se queden en el país y circulen libremente, pues ya veis que pueden disponer de tierra espaciosa. Tomemos a sus hijas por mujeres y démosles las nuestras. 22Pero sólo con esta condición accederán estos hombres a quedarse con nosotros para formar un solo pueblo: que nos circuncidemos todos los varones, igual que ellos están circuncidados. 23Sus ganados, hacienda y todas sus bestias van a ser para nosotros, así que lleguemos a un acuerdo con ellos y que se queden con nosotros.» 24Todos los que salían por la puerta de la ciudad escucharon a Jamor y a su hijo Siquén, y todos los varones se hicieron circuncidar * . 25Pues bien, al tercer día, mientras ellos estaban con los dolores de la circuncisión, dos hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, blandieron cada uno su espada y, entrando en la ciudad sin riesgo, mataron a todos los varones. 26También mataron a Jamor y a Siquén a filo de espada; tomaron a Dina de la casa de Siquén y salieron. 27Los hijos de Jacob pasaron sobre los muertos, pillaron la ciudad que había violado a su hermana 28y se apoderaron de sus rebaños, vacadas y asnos, de cuanto había en la ciudad y en el campo. 29Saquearon toda su hacienda, incluso sus pequeñuelos y sus mujeres, y pillaron todo lo que había dentro. 30Jacob dijo a Simeón y a Leví: «Me habéis puesto a malas haciéndome odioso entre los habitantes de este país, los cananeos y los perizitas. Yo dispongo de unos pocos hombres, de modo que si ellos se juntasen contra mí y me atacaran, sería aniquilado junto con mi familia.» 31Replicaron ellos: «¿Es que iban a tratar a nuestra hermana como a una prostituta?»