Gn 30, 41-42
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)41Además, siempre que se calentaban las reses vigorosas, les ponía Jacob las varas ante los ojos en las pilas, para que se calentaran bajo el influjo de las varas. 42Pero, cuando el ganado estaba débil, no las ponía, de modo que las crías débiles eran para Labán y las vigorosas para Jacob.