Gn 30, 29-43
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)29Le respondió: «Tú sabes cómo te he servido, y cómo le fue a tu ganado conmigo: 30bien poca cosa tenías antes de venir yo, pero se ha multiplicado muchísimo, y Yahvé te ha bendecido a mi llegada. Pues bien: ¿cuándo voy a hacer yo también algo por mi casa?» 31Dijo Labán: «¿Qué puedo darte?» Respondió Jacob: «No me des nada. Si haces por mí esto, volveré a apacentar tu rebaño. Fíjate bien: 32Voy a desfilar hoy con todo tu rebaño * . Aparta toda oveja * negra y las cabras pintas y manchadas, y eso será mi paga, 33y la garantía de mi honradez el día de mañana. Cuando te presentes a controlar mi paga, todo lo que no fuere pinto y manchado entre las cabras y negro entre los corderos, será lo que he robado.» 34Dijo Labán: «Bien, sea como dices.» 35Aquel mismo día apartó los machos cabríos listados y manchados, y también todas las cabras pintas y manchadas, todo lo que tenía en sí algo de blanco, así como todo lo negro entre las ovejas, y lo confió a sus hijos. 36Labán interpuso tres jornadas de camino entre él y Jacob. Este último apacentaba el resto del rebaño de Labán. 37Entonces Jacob se procuró unas varas verdes de álamo, de almendro y de plátano, y labró en ellas unas muescas blancas, dejando al descubierto lo blanco de las varas. 38Luego hincó las varas así labradas en las pilas o abrevaderos a donde venían las reses a beber, justo delante de las reses, con lo que éstas se calentaban al acercarse a beber. 39O sea, que se calentaban a la vista de las varas, y así parían crías listadas, pintas o manchadas. 40Luego separó Jacob los machos, echándolos a lo listado y negro que ahora había en el rebaño de Labán, y así se fue formando unos hatajos propios, que no mezclaba con el rebaño de Labán. 41Además, siempre que se calentaban las reses vigorosas, les ponía Jacob las varas ante los ojos en las pilas, para que se calentaran bajo el influjo de las varas. 42Pero, cuando el ganado estaba débil, no las ponía, de modo que las crías débiles eran para Labán y las vigorosas para Jacob. 43Así que éste medró muchísimo y llegó a tener rebaños numerosos, siervas y siervos, camellos y asnos.