Gál 5, 1-12
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Para ser libres nos ha liberado Cristo. Manteneos, pues, firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud * . 2Soy yo, Pablo, quien os lo dice: Si os circuncidáis, Cristo no os aprovechará nada. 3Os declaro de nuevo que todo hombre que se circuncida queda obligado a practicar toda la ley. 4Todos cuantos buscáis la justicia en la ley habéis roto con Cristo; habéis caído en desgracia. 5Nosotros, en cambio, esperamos la justicia anhelada por medio del Espíritu y de la fe * . 6Porque si pertenecemos a Cristo Jesús, ni la circuncisión ni la incircuncisión tienen eficacia, sino la fe, que actúa por la caridad * . 7Con lo bien que corríais * , ¿quién os puso obstáculos para que no siguierais a la verdad? 8Semejante persuasión no proviene, desde luego, de Aquel que os llama. 9Es verdad que un poco de levadura hace fermentar toda la masa, 10pero el Señor me inspira la confianza * en que no cambiaréis de actitud. De todos modos, el que os perturba, quienquiera que sea, cargará con su sentencia. 11En cuanto a mí, hermanos, si aún predicase la circuncisión * , no tendría por qué ser perseguido. ¡En tal caso, la cruz ya no supondría ningún escándalo para quienes me persiguen! 12¡Ojalá que se mutilaran * los que os perturban!