Ez 47, 6-12
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)6Entonces me dijo: «¿Has visto, hijo de hombre?» Después me condujo y me hizo volver a la orilla del torrente. 7Al llegar, vi que a ambas orillas del torrente había gran cantidad de árboles. 8Me dijo: «Esta agua sale hacia la región oriental, baja a la Arabá, desemboca en el mar, en el agua hedionda * , y el agua queda saneada. 9Por dondequiera que pase el torrente * , todo ser viviente que en él se mueva vivirá. Los peces serán muy abundantes, porque allí donde penetra esta agua lo sanea todo, y la vida prospera en todas partes adonde llega el torrente. 10A sus orillas vendrán los pescadores; tenderán redes desde Engadí hasta Enegláin. Los peces serán de la misma especie que los del mar Grande * , y muy numerosos. 11Pero sus marismas y sus lagunas no serán saneadas, sino abandonadas a la sal. 12A ambas márgenes del torrente crecerán toda clase de árboles frutales, cuyo follaje no se marchitará y cuyos frutos no se agotarán: producirán todos los meses frutos nuevos, porque esta agua viene del santuario. Sus frutos servirán de alimento, y sus hojas de medicina.»