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Ex 8, 20-32

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

20[[8:16]] Yahvé dijo a Moisés: «Levántate pronto mañana, preséntate al faraón cuando vaya hacia el río y dile: Esto dice Yahvé: ‘Deja salir a mi pueblo, para que me dé culto.’ 21[[8:17]] Si no dejas salir a mi pueblo, enviaré tábanos contra ti, contra tus cortesanos, tu pueblo y tus casas. Las casas de los egipcios y las tierras donde habitan se llenarán de tábanos. 22[[8:18]] Pero exceptuaré ese día la región de Gosen, donde habita mi pueblo, para que no haya allí tábanos, a fin de que sepas que yo soy Yahvé en medio del país; 23[[8:19]] haré distinción * entre mi pueblo y el tuyo. Este signo sucederá mañana.» 24[[8:20]] Así lo hizo Yahvé. Un enjambre enorme de tábanos se introdujo en la casa del faraón y en las casas de sus cortesanos, y ocupó el país de Egipto. Los tábanos devastaron todo el país. 25[[8:21]] Entonces llamó el faraón a Moisés y a Aarón y les dijo: «Id y ofreced sacrificios a vuestro Dios en este país.» 26[[8:22]] Moisés respondió: «No conviene que se haga así, porque el sacrificio que ofrecemos a Yahvé, nuestro Dios, es abominación para los egipcios. Si los egipcios nos vieran ofrecer un sacrificio que para ellos es abominable * , seguro que nos lapidarían. 27[[8:23]] Iremos tres días de camino por el desierto, y allí ofreceremos sacrificios a Yahvé, nuestro Dios, como nos ha ordenado.» 28[[8:24]] Contestó el faraón: «Yo os dejaré partir, para que ofrezcáis en el desierto sacrificios a Yahvé, vuestro Dios, con tal que no vayáis demasiado lejos. Rogad por mí.» 29[[8:25]] Moisés respondió: «En cuanto yo salga de aquí, rogaré a Yahvé, y mañana los tábanos se alejarán del faraón, de sus cortesanos y de su pueblo; pero que el faraón deje de una vez de engañarnos, impidiendo al pueblo salir a ofrecer sacrificios a Yahvé.» 30[[8:26]] Salió, pues, Moisés de la presencia del faraón, y rogó a Yahvé. 31[[8:27]] Yahvé hizo lo que Moisés pedía, y alejó los tábanos del faraón, de sus cortesanos y de su pueblo; no quedó ni uno. 32[[8:28]] Pero también esta vez se obcecó el faraón y no dejó salir al pueblo.