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Ex 18, 15-27

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

15Contestó Moisés a su suegro: «Es que el pueblo acude a mí para consultar a Dios. 16Cuando tienen un pleito, vienen a mí y yo decido entre unos y otros, y les enseño los preceptos y las leyes de Dios.» 17El suegro de Moisés le respondió: «No está bien lo que estás haciendo. 18Acabaréis agotándoos tú y la gente que te acompaña; la tarea es superior a tus fuerzas; no podrás realizarla tú solo. 19Así que escúchame; te voy a dar un consejo y que Dios te ayude. Sé tú el representante del pueblo ante Dios y preséntale a Él sus asuntos. 20Instrúyeles en los preceptos y las leyes, enséñales el camino que deben seguir y las obras que han de practicar. 21Pero elige de entre el pueblo hombres capaces, de piedad probada, hombres honrados e incorruptibles, y ponlos al frente del pueblo como jefes de mil, de ciento, de cincuenta y de diez. 22Que ellos administren justicia al pueblo en todo momento y que te presenten a ti los asuntos más graves. Pero en los asuntos de menor importancia, que decidan ellos. Así aligerarás tu carga, pues ellos la compartirán contigo. 23Si haces esto, Dios te comunicará sus órdenes, tú podrás resistir, y todo el pueblo podrá volver a su casa en paz.» 24Moisés siguió el consejo de su suegro e hizo todo lo que le dijo. 25Eligió entre todo Israel hombres capaces y los puso al frente del pueblo, como jefes de mil, de ciento, de cincuenta y de diez. 26Éstos administraban justicia al pueblo en todo momento; los asuntos graves se los presentaban a Moisés, mas en todos los asuntos menores decidían por sí mismos. 27Después Moisés despidió a su suegro, que se volvió a su tierra.