Est 8, 3-11
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)3Ester volvió a suplicar al rey, cayendo a sus pies, llorando y ganando su benevolencia, que anulara la maldad de Amán, el de Agag, y los proyectos que había concebido contra los judíos. 4Extendió el rey el cetro de oro y tocó a Ester, que se puso en pie en presencia del rey. 5Dijo ella: «Si al rey le parece bien, y si cuento con su benevolencia, si la petición le parece justa al rey y yo misma gozo de su consideración, mande el rey que se revoquen los decretos escritos por Amán, hijo de Hamdatá, de Agag, y maquinados para hacer perecer a los judíos de todas las provincias del rey. 6Porque ¿cómo podré yo ver la desgracia que amenaza a mi pueblo y la ruina de mi gente?» 7El rey Asuero respondió a la reina Ester y al judío Mardoqueo: «Ya he dado a la reina Ester la hacienda de Amán, a quien he mandado colgar de la horca por haber alzado su mano contra los judíos. 8Vosotros, por vuestra parte, escribid acerca de los judíos, en nombre del rey, lo que os parezca oportuno, y selladlo con el anillo del rey. Pues todo lo que se escribe en nombre del rey y se sella con su sello es irrevocable * .» 9Fueron convocados al momento los secretarios del rey, en el mes tercero, que es el mes de Siván, el día veintitrés * , y escribieron, según las órdenes de Mardoqueo, a los judíos, a los sátrapas, a los inspectores y a los jefes de todas las provincias, desde la India hasta Etiopía, a las ciento veintisiete provincias, a cada provincia según su escritura y a cada pueblo según su lengua, y a los judíos según su lengua y escritura. 10Escribieron en nombre del rey Asuero y lo sellaron con el anillo del rey. Se enviaron las cartas por medio de correos montados en caballos de las caballerizas reales. 11En las cartas concedía el rey que los judíos de todas las ciudades pudieran reunirse para defender sus vidas, para exterminar, matar y aniquilar a las gentes de todo pueblo o provincia que los atacaran con las armas, junto con sus hijos y sus mujeres, y para saquear sus bienes,