Est 1, 10-18
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)10El día séptimo, el rey Asuero, cuando su corazón estaba alegre por el vino, mandó a Mehumán, a Bizetá, a Jarboná, a Bigtá, a Abagtá, a Zetar y a Carcás, los siete eunucos que estaban a su servicio, 11que hicieran venir a la reina Vastí a presencia del rey, tocada con diadema real, para que vieran la gente y los jefes su belleza, porque, en efecto, era muy bella. 12Pero la reina Vastí se negó a cumplir la orden del rey transmitida por los eunucos. El rey se irritó sobremanera, montó en cólera 13y mandó llamar a los sabios expertos en la ciencia de las leyes * , pues los asuntos reales se discuten en presencia de los conocedores de la ley y el derecho. 14Hizo, pues, venir a Carsená, Setar, Admatá, Tarsis, Meres, Marsená y Memucán, los siete jefes de los persas y los medos que eran admitidos a la presencia del rey * y ocupaban los primeros puestos del reino, 15y les dijo: «¿Qué debe hacerse, según la ley, a la reina Vastí, por no haber obedecido la orden del rey Asuero, transmitida por los eunucos?» 16Respondió Memucán en presencia del rey y de los jefes: «La reina Vastí no ha ofendido solamente al rey, sino a todos los jefes y a todos los pueblos de todas las provincias del rey Asuero. 17Porque se correrá el caso de la reina entre todas las mujeres y hará que pierdan estima a sus maridos, pues dirán: ‘El rey Asuero mandó hacer venir a su presencia a la reina Vastí, pero ella no fue.’ 18Y a partir de hoy, las princesas de los persas y los medos que conozcan la conducta de la reina hablarán de ello a los jefes del rey y habrá menosprecio y altercados.