Dt 8, 11-20
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)11Guárdate de olvidar a Yahvé tu Dios descuidando sus mandamientos, normas y preceptos, que yo te prescribo hoy; 12no sea que, cuando comas y quedes harto, cuando construyas hermosas casas y vivas en ellas, 13cuando se multipliquen tus vacadas y tus ovejas, cuando tengas plata y oro en abundancia y se acrecienten todos tus bienes, 14tu corazón se engría y olvides a Yahvé tu Dios que te sacó del país de Egipto, de la casa de servidumbre; 15que te ha conducido a través de ese desierto grande y terrible entre serpientes abrasadoras y escorpiones, lugar de sed y sin agua (pero hizo brotar para ti agua de la roca más dura); 16que te alimentó en el desierto con el maná, que no habían conocido tus padres, a fin de humillarte y ponerte a prueba, para al final hacerte feliz. 17No digas para tus adentros: «Con mi propia fuerza y el poder de mi mano me he creado esta riqueza», 18sino acuérdate de Yahvé tu Dios, que es quien te da la fuerza necesaria para crear la riqueza, cumpliendo así la alianza que prometió a tus padres bajo juramento, como lo hace hoy. 19Pero, si llegas a olvidarte de Yahvé tu Dios, si sigues a otros dioses, si les das culto y te postras ante ellos, yo certifico hoy contra vosotros que pereceréis. 20Por haber desoído la voz de Yahvé vuestro Dios, también vosotros pereceréis, lo mismo que las naciones que Yahvé vaya destruyendo a vuestra llegada.