Cant 5, 2-8
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)2LA AMADA . Yo dormía, velaba mi corazón. ¡La voz de mi amado que llama!: «¡Ábreme, hermana, amiga mía, paloma mía sin tacha! Mi cabeza está cubierta de rocío, mis bucles del relente de la noche.» 3—«Me he quitado la túnica, ¿cómo ponérmela de nuevo? Ya me he lavado los pies, ¿cómo volver a mancharlos?» 4¡Mi amado metió la mano por el hueco de la cerradura; mis entrañas se estremecieron. 5Me levanté para abrir a mi amado, mis manos destilaban mirra, mirra goteaban mis dedos, en el pestillo de la cerradura * . 6Abrí yo misma a mi amado, pero mi amado se había marchado. El alma se me fue con su huida * . Lo busqué y no lo hallé, lo llamé y no respondió. 7Me hallaron los centinelas, los que rondan la ciudad. Me golpearon, me hirieron, me despojaron del chal los guardias de las murallas * . 8Yo os conjuro, muchachas de Jerusalén: si encontráis a mi amado, ¿qué le habéis de decir? Que estoy enferma de amor.