2 Sm 7, 1-29
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Cuando el rey se estableció en su casa y Yahvé le concedió paz de todos sus enemigos de alrededor, 2dijo el rey al profeta Natán: «Mira, yo habito en una mansión de cedro, mientras que el arca de Dios habita en una tienda de lona.» 3Respondió Natán al rey: «Anda, haz todo lo que te dicta el corazón, porque Yahvé está contigo.» 4Pero aquella misma noche vino la palabra de Dios a Natán: 5«Ve y di a mi siervo David: Esto dice Yahvé. ¿Me vas a edificar tú una casa para que yo habite en ella? 6No he habitado en una casa desde el día en que hice subir a los israelitas de Egipto hasta el día de hoy, sino que he ido de un lado para otro en una tienda, en un refugio. 7Mientras he andado viviendo entre los israelitas, ¿acaso pedí a alguno de los jueces * de Israel, a los que mandé que apacentaran a mi pueblo Israel, que me edificase una casa de cedro * ? 8Ahora, pues, di esto a mi siervo David: Así habla Yahvé Sebaot: Yo te he tomado del pastizal, de detrás del rebaño, para que seas caudillo de mi pueblo Israel. 9He estado contigo dondequiera has ido, te he quitado de delante a todos tus enemigos y voy a concederte un nombre ilustre, como el de los grandes personajes de la tierra. 10Fijaré un lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré allí para que more en él. No será ya perturbado, y los malhechores no seguirán oprimiéndolo como antes, 11como cuando instituí jueces en mi pueblo Israel. Y te concederé paz con todos sus enemigos. Yahvé te anuncia que Él te edificará una casa. 12Y cuando tu vida llegue a su límite y te acuestes con tus padres, confirmaré después de ti a la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de su realeza. 13(Él constituirá una casa para mi Nombre y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre * .) 14Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo * . Si se porta mal, le castigaré con vara de hombres y con golpes de hombres, 15pero no apartaré de él mi amor, como lo aparté de Saúl, a quien quité de mi vista. 16Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante ti; tu trono estará firme, eternamente.» 17Natán transmitió a David todas estas palabras y esta visión. 18El rey David entró, se puso ante Yahvé * y dijo: «¿Quién soy yo, Señor Yahvé, y qué mi casa, para que me hayas traído hasta aquí? 19Y aun esto te parece poco, Señor Yahvé, pues incluso hablas de la casa de tu siervo respecto a un futuro lejano. Y ésta es la ley del hombre * , Señor Yahvé. 20¿Qué más podrá David añadir a estas palabras? Tú me conoces bien, Señor Yahvé. 21Has realizado todas estas grandes cosas según tu palabra y tu designio, para dárselo a conocer a tu siervo * . 22Por eso eres grande, Señor Yahvé. Nadie hay como tú; no hay Dios fuera de ti, como lo escucharon nuestros oídos. 23¿Qué otro pueblo hay en la tierra como tu pueblo Israel, a quien un dios haya ido a rescatar para hacerle su pueblo, darle renombre y hacer en su favor grandes y terribles cosas, expulsando de delante de tu pueblo, al que rescataste de Egipto, a naciones y dioses extraños? 24Tú has constituido a tu pueblo Israel para que sea tu pueblo para siempre, y tú, Yahvé, eres su Dios. 25Y ahora, Yahvé Dios, mantén firme eternamente la palabra que has dirigido a tu siervo y a su casa, y actúa conforme a lo que has dicho. 26Que tu nombre sea por siempre engrandecido; que se diga que Yahvé Sebaot es Dios de Israel; y que la casa de tu siervo David subsista en tu presencia, 27ya que tú, Yahvé Sebaot, Dios de Israel, has hecho esta revelación a tu siervo diciendo: ‘yo te edificaré una casa’. Por eso tu siervo ha encontrado valor para orar en tu presencia. 28Ahora, Señor Yahvé, ya que tú eres Dios, que tus palabras son verdad y que has prometido a tu siervo esta dicha, 29dígnate bendecir la casa de tu siervo para que permanezca por siempre en tu presencia, pues tú, Señor Yahvé, has hablado y con tu bendición la casa de tu siervo será eternamente bendita.»