2 Sm 23, 1-7
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Éstas son las últimas palabras de David: Oráculo de David, hijo de Jesé, oráculo del hombre puesto en alto, el ungido del Dios de Jacob, el suave salmista de Israel: 2El espíritu de Yahvé habla por mí, su palabra está en mi lengua. 3El Dios de Israel ha hablado, me ha dicho la Roca de Israel: Quien gobierna a los hombres con justicia, el que gobierna en el temor de Dios, 4es como luz del alba al romper el sol en una mañana sin nubes, que hace brillar tras la lluvia el césped de la tierra. 5¿No es así mi casa ante Dios? Porque ha hecho conmigo un pacto eterno, en todo ordenado y custodiado. Él hará germinar mis victorias y mis deseos. 6Los malvados son como espinas del desierto, que no se recogen con la mano. 7Nadie los toca si no es con hierro o el fuste de una lanza, para ser consumidos por el fuego.